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El futuro está en la reconexión humana

Nunca estuvimos tan conectados y tan aislados al mismo tiempo, debido a la misma tecnología. Entienda por qué es urgente restablecer vínculos humanizados.

Diariamente, más de 5 mil millones de personas usan redes sociales. Ya sea para intercambiar mensajes por WhatsApp, echar un vistazo a las novedades de amigos y colegas en LinkedIn, Instagram, YouTube o TikTok. En Brasil, el tercer país más conectado del mundo, son aproximadamente 144 millones de usuarios (el 67% de la población). si nos enfocamos en el universo profesional, las cifras son aún más sorprendentes: más del 90% de las empresas brasileñas utilizan redes digitales y aplicaciones de mensajería, corporativas o no, como principal canal de comunicación, según un estudio de International Data Corporation (IDC).

Si no hay dudas sobre el avance de la conexión desde el punto de vista tecnológico, sobran preguntas sobre su calidad desde el punto de vista humano. Grandes eventos globales que reúnen a los más importantes estudiosos del futuro del trabajo, como la reciente edición del SXSW (realizada en Austin, EE.UU.), señalan que el ascenso de la tecnología, en especial de la IA, tendrá fuertes impactos no solo en la economía, sino también en las relaciones sociales y profesionales. La OMS ya viene alertando sobre los impactos del aislamiento debido al crecimiento tecnológico: además de los devastadores efectos mentales, como depresión y ansiedad, están aumentando los índices de enfermedades cardíacas.

No es difícil notar que, incluso en el trabajo presencial, cada vez es más común que las personas se aíslen frente a sus pantallas y realicen sus funciones de forma individual, un comportamiento que impacta directamente en las relaciones, debilitándolas. Para Bruna Alcântara Perpétuo, vicepresidenta de Gente, Cultura y Seguridad de Rumo, una de las mayores operadoras logísticas del país, ante los avances tecnológicos y la consolidación de modelos de trabajo más autónomos, es natural que las interacciones entre los colaboradores se vuelvan más escasas y, en ocasiones, superficiales.

Por otro lado, investigaciones han demostrado que los profesionales con buenas conexiones en el entorno laboral están mucho más comprometidos (un estudio de Gallup indica un compromiso siete veces mayor). “Estos estudios refuerzan una verdad esencial: las conexiones humanas siguen siendo un pilar del compromiso y de la salud organizacional. Para promover estas relaciones en un contexto cada vez más digital, los líderes deben actuar de forma intencional. Esto comienza por crear espacios donde la relación interpersonal sea valorada y no vista como una pérdida de tiempo. Fomentar rituales de convivencia, como reuniones informales, cafés, proyectos colaborativos y mentorías cruzadas puede generar pertenencia y confianza. Es responsabilidad del liderazgo modelar el comportamiento deseado. Demostrar empatía, tener una escucha activa e interés real por las personas con quienes se trabaja”, subraya la ejecutiva.

Las relaciones necesitan ser cultivadas
La tecnología y la inteligencia artificial llegaron para quedarse y transformar. Esta es la visión de Adriana Prates, CEO de Dasein EMA Partners Brasil. “Esto es positivo cuando entendemos que el papel de los líderes, más que resistir a estos cambios, es cultivar lo que nos diferencia como humanos: la capacidad de crear vínculos.”

Para incentivar la conexión humana, primero, los líderes deben asumir la responsabilidad de construir ambientes intencionales de encuentro. “Esto significa invertir en prácticas de convivencia, ya que la conexión no ocurre por casualidad, necesita ser creada y cultivada.”

El director de Dasein EMA Partners, Daniel Rezende, complementa que las conexiones humanas deben dejar de ser un “evento” puntual y pasar a formar parte de la cultura de las organizaciones. Para eso, es necesario un trabajo articulado entre el liderazgo ejecutivo y el área estratégica de RR. HH. Las interacciones deben ser pensadas como una palanca de rendimiento y bienestar, no como interrupciones operativas.

“En la práctica, esto significa fomentar encuentros ligeros pero constantes, como conversaciones informales al inicio de la jornada, dinámicas de construcción colectiva y momentos para intercambiar ideas. También es importante institucionalizar la cultura de reconocimiento: pequeños elogios públicos, la valoración de buenas prácticas y los agradecimientos construyen vínculos de confianza y aumentan el sentido de pertenencia. Los gestores atentos ayudan a sistematizar estas acciones, asegurando que no dependan solo del estilo de un líder, sino que formen parte de la identidad organizacional. En este sentido, también es fundamental que el liderazgo ejecutivo sea un modelo de conexión humanizada, no solo defendiendo la importancia del tema, sino viviéndolo en sus interacciones diarias.”

Seguridad emocional
“Colaborar va mucho más allá de trabajar juntos”, enfatiza Bruna Alcântara Perpétuo. “Involucra saber escuchar, respetar diferentes puntos de vista, construir soluciones en conjunto y, muchas veces, lidiar con el malestar de los desacuerdos de forma constructiva. Y todo esto se aprende con tiempo, práctica y, principalmente, con un entorno seguro para expresarse.”

Según ella, corresponde a los líderes crear ese entorno de seguridad. Esto significa cultivar una cultura donde el error se ve como aprendizaje, donde hay espacio para la vulnerabilidad y donde las personas se sienten parte y valoradas. Además del diálogo, es importante establecer prácticas claras de colaboración: metas compartidas, reconocimiento por trabajos colectivos, metodologías ágiles que favorezcan la interacción continua y momentos específicos para intercambiar retroalimentación honesta y respetuosa.

“El liderazgo, por lo tanto, debe actuar como ejemplo de una cultura colaborativa, siendo facilitador de las relaciones, promoviendo conexiones, modelando comportamientos y asegurando que la escucha y el respeto estén en la base de todas las interacciones”, completa la ejecutiva.

Para Daniel Rezende, la seguridad emocional es esencial: es la base de las relaciones. “Los equipos no tienen un buen desempeño donde existe miedo, silenciamiento o juicio. Por eso, los líderes deben actuar como guardianes de entornos donde las personas se sientan cómodas para expresar ideas, asumir riesgos y contribuir de forma auténtica. Esta confianza psicológica, como muestran investigaciones consistentes, es el motor de la innovación, del compromiso y de la retención de talentos.”

Adriana Prates concuerda con los ejecutivos: promover la seguridad psicológica es promover encuentros, fortalecer lazos y estimular la colaboración. “En un escenario en que el aislamiento puede parecer cómodo o incluso eficiente a corto plazo, necesitamos recordar que la innovación y el bienestar nacen del encuentro. Las relaciones humanas sólidas no son solo un diferencial, son un activo estratégico para el futuro de las empresas.”

Colaboración, diversidad y libertad
La colaboración nace cuando existe, además de seguridad, un propósito común y espacio para ser quien uno es, resalta Prates. “Cuando las personas sienten que pueden expresarse libremente, nace un entorno fértil para el crecimiento colectivo. Sin embargo, los líderes deben comprender que la colaboración se aprende por medio del ejemplo: líderes que se colocan como aprendices, que demuestran no saberlo todo, que dialogan, enseñan más que cualquier manual. Es necesario también reconocer los esfuerzos colaborativos, no solo los resultados individuales, creando sistemas de reconocimiento y metas que valoren el ‘nosotros’.”

En Rumo, como cuenta Perpétuo, los resultados sostenibles se construyen de manera colectiva, “por eso, la colaboración y las conexiones humanas forman parte de nuestra cultura, de nuestro ADN. Estimulamos un ambiente en el que el diálogo transparente, el respeto y la escucha son parte del día a día, creando las condiciones necesarias para el trabajo en equipo y para el fortalecimiento de los vínculos entre los colaboradores.”

Ella relata que la diversidad de ideas es valorada y se incentiva la cocreación mediante proyectos multidisciplinarios, con metas compartidas desde el C-level hasta cargos administrativos y operativos, con foco en soluciones integradas. “Incentivamos a nuestros líderes a actuar como facilitadores de este proceso, promoviendo espacios de intercambio, retroalimentación continua y reconocimiento de los esfuerzos colectivos.”

Además, programas de desarrollo, círculos de conversación, encuentros presenciales y acciones de integración entre áreas refuerzan la importancia de una relación colaborativa como motor de la innovación, la seguridad y la excelencia operativa. “Para nosotros, colaborar es más que una competencia, es un valor que orienta la forma en que construimos juntos el futuro de nuestra empresa.”

El poder del diálogo
Así como el conocimiento, la colaboración es un mar de posibilidades. Todos los días podemos aprender algo que aporte al otro, como ampliar la escucha, intercambiar ideas y también discrepar. En la multinacional Rhodia-Solvay, uno de los mayores grupos globales de la industria química y textil, la cultura organizacional se basa en la idea de colaboración y diálogo, como cuenta Fernanda Zanetti, HR Business Partner de la compañía.

“Promovemos la idea de que colaborar es un aprendizaje continuo. Esto involucra escucha, diálogo abierto y la capacidad de lidiar con desacuerdos de forma constructiva. Esto es esencial para crear un ambiente de confianza, en el que los colaboradores se sientan cómodos para expresar opiniones y comprender diferentes perspectivas. Este proceso fortalece los lazos e impulsa el compromiso.”

Zanetti relata que la conexión presencial viene siendo cada vez más valorada por los líderes y equipos del grupo. “El contacto cercano tiene más impacto y, para fortalecer estas conexiones, adoptamos un enfoque equilibrado entre tecnología e interacción presencial. Una de las iniciativas implementadas fue el incentivo a la presencia en la oficina al menos dos veces por semana, manteniendo la flexibilidad para que los colaboradores concilien trabajo y calidad de vida. Notamos que ese regreso al ambiente presencial estimuló interacciones más espontáneas, yendo más allá de las reuniones formales y promoviendo nuevos momentos informales de intercambio.”

La ejecutiva destaca además que la empresa fomenta proyectos multidisciplinarios que permiten la colaboración entre diferentes áreas. “En el último programa de reconocimiento de proyectos en Brasil, una parte significativa de los finalistas estaba compuesta por equipos multifuncionales, lo que evidencia el impacto positivo de este modelo de trabajo. Al escuchar a nuestros empleados identifico que una de nuestras fortalezas es el ambiente de trabajo respetuoso y colaborativo. Profesionales con muchos años en la empresa dicen que uno de los factores que los hizo quedarse tanto tiempo con nosotros es el clima interno, y también lo escucho de los recién llegados: es el mismo motivo por el que se sienten bienvenidos en la organización.”

El valioso papel de la comunicación
La comunicación es el puente entre las intenciones y los vínculos reales: se equivoca quien la entiende como una simple transmisión de información. Comunicar bien es crear sentido en conjunto, es escuchar con presencia y expresarse con autenticidad. Según Adriana Prates, en las relaciones humanas y en la colaboración, la calidad de la comunicación es lo que sostiene la confianza, el alineamiento y el sentimiento de pertenencia. Es a través de ella que las personas se reconocen, construyen significados y establecen relaciones de respeto y cooperación.

Para que esa comunicación sea realmente conectada, es necesario cultivar una escucha que no sea solo funcional, sino sensible, que acoja las emociones, los silencios y lo que se dice entre líneas. También es papel del liderazgo crear canales abiertos, transparentes y frecuentes, en los que todos se sientan invitados a participar, cuestionar y cocrear. “La forma en que nos comunicamos puede ser lo que nos une o lo que nos distancia. Y elegir la conexión es un acto de liderazgo.”

La gran causa de la insatisfacción
Adriana Prates cuenta que, a lo largo de su trayectoria, observa con cierta frecuencia que muchos ejecutivos insatisfechos renuncian no por el trabajo en sí, sino por las relaciones. “En la mayoría de los casos, las personas no renuncian a las tareas, a las metas o a los desafíos. Se alejan porque se sienten invisibles, irrespetadas o emocionalmente agotadas por las relaciones que viven en el entorno laboral.”

“Podemos estar en una posición desafiante, bajo presión o con responsabilidades complejas, pero si existe una red de apoyo, escucha, respeto y reconocimiento, logramos avanzar con energía. Por otro lado, ambientes marcados por relaciones tóxicas, falta de confianza, competencia excesiva o negligencia emocional drenan el entusiasmo, comprometen la salud y llevan, inevitablemente, a la desconexión.”

“Por eso los líderes deben responsabilizarse no solo por los procesos, sino por las relaciones”, alerta Prates. “Las relaciones saludables no son un lujo, son una necesidad para la sostenibilidad de los negocios. El cuidado con las personas, con los vínculos y con la comunicación es lo que mantiene el trabajo vivo de significado.”


Relaciones hechas para durar
En Dasein EMA Partners Brasil, el reclutamiento ejecutivo va mucho más allá del análisis de competencias técnicas y experiencias anteriores. Con casi 30 años en el mercado, la empresa ha asumido un compromiso con “relaciones hechas para durar”. Este compromiso nace de la convicción de que conexiones humanas sólidas son el verdadero cimiento de un vínculo profesional sostenible y transformador, tanto para las empresas como para los profesionales.

En cada proceso se evalúa no solo lo que el profesional sabe hacer, sino quién es, cómo se relaciona, cómo se comunica, cómo aprende, cómo contribuye al entorno que lo rodea. Y, de la misma manera, se analiza la cultura de la empresa, su madurez relacional, sus desafíos y su potencial de desarrollo. ese cruce profundo y cuidadoso, donde Dasein construye encuentros potentes y duraderos, guiados por valores compartidos. “Nuestra mirada es humana, estratégica y ética. Más que llenar posiciones, buscamos generar sentido. Porque cuando hay conexión humana, confianza y propósito común, el resultado siempre es más duradero y más transformador para todos”, subraya la CEO de Dasein, Adriana Prates.

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